CP Etapa 3 Bodenaya – Campiello

Distancia de etapa: 25.6 km

Distancia acumulada: 85.6 km

Antes de nada debo hacer un último comentario sobre la noche de ayer. El albergue estaba muy bien, un comedor en planta baja y una habitación arriba con 5 literas y dos habitaciones adyacentes con 2 literas cada una. Como pensé que serían más tranquilas y no había dormido muy bien las dos noches  anteriores, cogí una cama baja en una de las habitaciones, donde ya había una italiana muy maja y donde también se quedó la cordobesa. Al rato otra chica nos dijo que había oído decir al hospitalero que le había llamado una polaca que venía de camino que traía chinches… Así que nos confabulamos para no dejarla entrar con cualquier excusa en nuestra minihabitacion. Que conste que puede que fueran rumores de peregrino, que corren como la pólvora en el camino, pero mejor no arriesgar. Así que en estas que entraron a la vez un alemán gigantesco y una polaca, y ante la inminencia del desastre le digimos al alemán rápidamente que había una cama libre. Bajamos muy contentos a cenar, y cuando estábamos ya en la cama y el alemán en el baño nos dijo la italiana: “pero que habéis hecho? No os habéis dado cuenta de que el alemán es el roncador de Oviedo?” Efectivamente, no hemos pegado ojo ninguno de los tres, descojonados a media noche mirándonos sin poder dormir. Y el joputa del alemán nos dice por la mañana que había dormido muy bien… En fin, mejor no dormir una noche que llevar las chinches todo el camino.. Ya les hemos bautizado, el rinoceronte y la chincheta, que para colmo han venido juntos al pueblo de hoy, pero por suerte se han ido a otro albergue.

el albergue de autos.


La etapa de hoy ha estado muy bien, como las de los días anteriores, mucha sombra bajo bosques de Robles, avellanos y Castaños, algo de fresco por la mañana pero ideal para andar, toda la etapa con los catalanes y la cordobesa, una jornada muy agradable y no tan dura como la de ayer, si no fuera porque no he dormido nada…


La segunda parte de la etapa también muy bonita. Se ha abierto el bosque y ha dado paso a un valle cubierto de pastos con grandes vistas.


Lo malo han sido los últimos 3 km, a la una del mediodía, por carretera y con el sol cayendo a plomo. Pero ha merecido la pena, el albergue que hemos cogido es estupendo, recién abierto, parece una casa rural, con poca gente y sin rinocerontes a la vista. Esta tarde nos hemos refrescado con unas sidrinas, algo de vino y un poco de queso, que ha traído un chico de Granada que hace el camino con su madre.


Mañana más, la famosa etapa de hospitales, que me temo haremos bajo la lluvia. Os dejo que tengo que digerir el chosco de Tineo que me he zampado hoy.

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